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Llegamos…En Ruta Verano 2015

El pasado miércoles 14, regresamos de “En Ruta verano 2015”. Este año realizamos 4 rutas en colaboración con contrapartes locales a quienes agradecemos. Partimos el domingo 4 y nos reencontramos en la Universidad el miércoles 14 de enero.

Algunos de los participantes En Ruta Verano 2015, tras la jornada de cierre el miércoles 14.

 

Las rutas de este 2015 fueron:

En Ruta Temporeros en colaboración con la Comunidad de Esclavas del Sagrado Corazón de Tierra Amarilla y la Pastoral de Temporeros de la Diócesis de Copiapó;

En Ruta Murales en colaboración con las Hermanas Catequistas Misioneras de Boroa;

En Ruta Wallmapu, en Tirúa, en conjunto con la Municipalidad de Tirúa y otras comunidades mapuche;

En Ruta Comunitaria, colaborando con la Parroquia de San Pedro de Alcántara

Agradecemos a todos los que hicieron posible organizar y financiar estas experiencias: a todos los trabajadores de la Universidad y a los que participan en la misa de los domingos a las 12:00 del Colegio Juanita de los Andes y Padre Hurtado que hicieron algún aporte; a la Compañía de Jesús a través de su Fondo de Obras Apostólicas; y por supuesto a cada uno de los estudiantes de la Universidad Alberto Hurtado que participó, incluyendo a los jefes de cada una de las Rutas.

A continuación les dejamos algunos testimonios escritos y gráficos de estas experiencias.

Ruta Murales en Boroa

Tras una semana visitando distintas comunidades mapuche en torno a la Misión Boroa, pintamos un mural de 45 metros de largo, con buena parte de lo visto y oido. Fuimos acogidos en la Escuela e Internado N°3 de Boroa por las Hermanas Misioneras Catequistas de Boroa:

“Desconocido era el destino, así como también desconocidos eran los rostros de cada uno de los que estaban ahí. Y a pesar de la incertidumbre inicial y propia de lo desconocido la ruta nos entregó una doble posibilidad: en primer lugar conocer. En Boroa conocimos otra cultura, la gente que la componía y la descomponía. Gente de la tierra que con esfuerzo y dedicación lleva una vida desde todo punto de vista admirable.

Esa forma de vida es, en particular, la que, gracias a la ruta, nos brinda la segunda posibilidad, la de reconocernos a nosotros mismos: darnos cuenta de cómo somos en circunstancias que escapan de lo común; valorar lo que tenemos, lo que hacemos y de la misma manera, aprender que hay cosas que no hacemos y que tienen un valor, ahora después de la ruta, fundamental en nuestras vidas y en las de los que nos rodean.Así, este viaje nos brindó mucho, nos tocó el corazón y muy probablemente, nosotros tocamos unos cuantos allá en esa lejana tierra del sur”.
Héctor Córdova, estudiante Pedagogía en Inglés.

El grupo que fue a En Ruta Murales en Boroa

 

Ruta Comunitaria en San Pedro de Alcántara

“Nos fuimos el 4 de enero a la localidad de “San Pedro de Alcántara”, donde nos recibió el Párroco Fermín Castro. Nuestra principal labor fue misionar, compartir las vivencias de la gente: sus historias, anécdotas, reír junto a ellos… nos abrieron las puertas de sus casas con mucho cariño sin ni siquiera conocernos.
Además pintamos 2 capillas, que estaban bastante dañadas con el pasado terremoto, una ubicada en “Rarín” y la otra en la localidad de “Los Romeros”, si bien eran pueblos pequeños, la solidaridad y bondad de la gente fue enorme, hicimos de alguna manera que ambas capillas, volvieran a ser un espacio de unión y comunión como lo fue en algún momento. Por último realizamos actividades, como: dinámicas y juegos con los niños de San Pedro de Alcántara y Los Romeros, jamás olvidaremos sus sonrisas que aunque por un par de días, tanto ellos como nosotros, pudimos compartir el día de forma distinta a la habitual.
Para nosotros fue una experiencia llena de aprendizajes, que van más allá del  espacio de formación que nos entrega la Universidad, es más bien salir de los márgenes y entregarnos por completo al servicio de los demás, la recompensa es mucho más gratificante que el esfuerzo que implicaron estos 10 días estos lugares. Hoy solo podemos dar gracias por todo lo vivido”.
Claudia Pérez, estudiante Ingeniería Comercial.
ruta comunitaria
Ruta Wallmapu en Tirúa

“Experiencias tan enriquecedoras difícilmente se pueden llevar a pequeños testimonios y la comprensión de la misma, se vuelve más compleja al estar permeados por nuestro contexto como Santiaguinos y como estudiantes. En este sentido, la ruta Wallmapu no sólo nos maravilló con sus hermosos paisajes, no sólo nos cautivó con el cariño de las personas, sino que también nos dejó muestra de un gran ejemplo de lucha y resistencia, de dignidad y valor, sobre todo de amor; de amor a la comunidad y la tierra. Ejemplo, que como estudiantes debemos enfrentar con responsabilidad y organización para hacer frente a una lucha que es invisible para la clase política y empresarial, pero permanente para la tierra Wallmapu”.

Paulina Francisca Cuevas Quezada, estudiante Trabajo Social

“Pocos saben lo que significa involucrarse en una Ruta, yo no estaba segura de entenderlo al momento de emprenderla, no es una simple ocasión para brindar ayuda, de conocer un poco más y listo. Es mucho más que eso.

Es una  oportunidad de crecimiento personal invaluable, de comprender más la vida en comunidad desde varios ángulos y valorarla como tal.  En el caso de la ruta Wallmapu; de apreciar la cosmovisión Mapuche… no me volví una erudita  pero el impacto que generó en mí y las ganas renovadas de seguir siendo un aporte al reconocimiento de sus raíces, de sus valores, de sus tradiciones que en el fondo son parte de las nuestras, se lo debo a la Ruta Wallmapu 2015”.
Catalina Quiroz Saavedra, estudiante Sociología
wallmapu

 Ruta Temporeros en Tierra Amarilla

“Al llegar a Copiapó nos dirigimos a la parroquia de Tierra Amarrilla, luego de una grata bienvenida, tomamos nuestras cosas y nos dirigimos a la empresa Frutícola y Exportadora Atacama.

Jamás podré lograr transmitir la serie de sentimientos y vivencias que me ocurrieron. Sí, es verdad. fueron pocos días, pero días demasiados intensos. Se cruzó gente muy diversa en mi camino, personas con las cuales no pensé compartir a lo largo de mi vida. Miradas que reflejaban múltiples historias de sacrificio, amor, locuras, etc. Con objetivos y metas personales tan diferentes unas con otras. No podré olvidar esta región, tan conflictiva por el agua, sus enormes cerros y sus alfombras de parras verdes. Su abundante explotación de recursos que desembocan gravísimas consecuencias a su comunidad. A los trabajadores, sus condiciones laborales, estilos de vida, sus metas diarias de llenar cajas con uvas y aun así, su disposición a conversar a pesar de tener una pega tan individualista. Cómo no recordar a las compañeras de piezas, las risas que se asomaban gracias a las constantes tallas, la buena música, la agobiante rutina, y las extensas jornadas expuestos al sol. Es en esas parras en donde quedan mujeres y hombres luchadores de todas las edades, unos con objetivos claros y otros esperando a donde la vida los arroje. Un compañerismo innato y más de alguno con ansias de conversar. A pesar del poco tiempo, estrechamos lazos, los cuales tuvieron una triste e inesperada despedida al retirarnos del campamento, que gatillaron lágrimas tanto de ellos como de nosotros.

Agradezco a las lindas personas con las cuales compartí días completos, las constantes bromas, las pausas del día, la gente de la parroquia, los jesuitas, en fin. Agradezco sus buenas vibras y deseos para nosotros. No puedo prometer el volverlos a ver, pero si puedo agradecer a cada uno de los que compartieron y se hicieron parte de mi experiencia. Gracias a esto es que puedo seguir proyectándome en lo profesional, estas vivencias me permiten tener los pies en la tierra y enamorarme aún más de mi carrera. Me permitió darme cuenta de las injusticias que me molestan, por las cuales luchar día a día.

Debemos ser capaces de dejar los prejuicios atrás, debido a su naturalización es que se hace difícil quitar, pero les aseguro que vale la pena intentar”.

Camila Martinez, estudiante Trabajo social

 

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